Anécdotas Escolares

Nuestra última semana octubrina

 

La última semana de cada año escolar solía ser bastante relajada. Y la de nuestro último año como alumnos octubrinos (1987) no fue la excepción. Aunque sí bastante particular. Fue del Lunes 7 al Viernes 11 de Diciembre. Como podrán suponer, el evento que nos marcó a todos fue lo de la caída del Fokker el Martes 8 de Diciembre, aún sin ser hinchas de Alianza Lima. Recuerdo los rostros desencajados de Toño Bardales y Walter Bernabé, tratando de entender lo que estaba pasando por aquellas horas. La tragedia se confirmaría horas después...

Días antes habíamos empezado con la última tanda de exámenes bimestrales y la verdad es que nos fue como siempre: Los que íbamos bien, seguíamos bien. Y los que eran asiduos del vacacional, mantendrían la tradición hasta el final... Aunque con la presión extra de aprobar los primeros días de Enero, porque sino no tendrían graduación. Menuda tensión que no se la deseo a nadie...

Por aquellos días nos confirmaron que los de quinto seguiriamos yendo al colegio del Lunes 14 al Miércoles 23 de Diciembre, aunque solo de 10:00 AM a 12:00 PM. ¿El motivo? ¡Los ensayos para la graduación! Gran excusa para seguir viéndonos, aunque no podemos negar que cierta flojera igual nos invadía. No éramos realmente concientes de que estábamos viviendo nuestros últimos días juntos...

Tras terminar los exámenes bimestrales, el último jueves y viernes con el rigor escolar lo vivimos practicamente fuera de las aulas. Con los profesores pasando notas en la Sala de Profesores, éramos los dueños de nuestro destino en las aulas del pabellón Alberto Wu (al lado de la Av. Tingo María). Ello, sin embargo, no derivaba en ningún tipo de riesgo. Eramos los de Quinto, y sabiamos bien lo que estaba permitido y lo que no. ¿O no?...

Recuerdo un momento curioso de aquellos días. Había salido al recreo y, al sonar la campana, traté de regresar raudo al salón para sabe Dios qué. De pronto, uno de mis compañeros me detuvo. Insistí, sin éxito. En medio de cuchicheos y miradas cómplices. Finalmente alguien alcanza a decirme que uno del "C" se le había "mandado" a una del "B"... ¡Y le había dicho sí! Y estaban entretenidos en amena charla en el pasadizo del segundo piso del pabellón, bien agachados para que nadie los viese. Y aunque el romance no duró más de dos o tres días, todos lo recordamos claramente hasta el día de hoy...

Pero ese no fue el único romance de aquellos días. La intensidad que vivíamos post viaje de promoción y pre fiesta de graduación originó varias rupturas y otras tantas uniones, una más sorprendente que la otra. Eran los días en que, al margen del romance, debías conseguir pareja de promoción. Una de las últimas tradiciones que debimos cumplir antes de dejar las aulas del Diez de Octubre...

El último día nos sorprendió cámara en mano. Algunos perennizando los últimos momentos de manera bastante formal (como los compañeros del "C" con el profesor Escudero, de Física) y otros de manera más distendida (como los de mi salón, el "B", en las cercanías de la escalera al lado del Kiosco). Como olvidar cuando el Teacher Tan vino inspirado a nuestro salón y se le ocurrió mirar hacía la Av. Tingo María, encontrando un basural de aquellos, que nos obligó a limpiar de inmediato. Lo curioso fue que aquel desorden lo habían originado nuestros vecinos de abajo, los de Cuarto de secundaria...

Ultimo día como alumnos octubrinos
Andrés Ticerán y Mónica Begazo, singularmente ampayados durante uno de sus últimos momentos como alumnos octubrinos. Sucedió muy cerca a su salón: El Quinto Año "B" de Secundaria (1987)

Y así, llegamos al final. Llenando los últimos cuadernos de autógrafos de las chicas, y soñando con hacer que el resto nos firmen las camisas y blusas. Algunos se atrevieron, aún sabiendo que estaba terminantemente prohibido. Curiosamente fueron los más "decentes" (los del "C") pero igual se las terminaron decomisando. Algunos dicen que lograron recuperarlas, otros dicen que no. Solo Dios sabe. En mi caso se me cruzó la idea de hacer una cartulina en forma de camisa para que me la firmen, pero no me atreví. Temía poner en riesgo mi primer puesto del salón, largamente soñado. Así que quedó en idea nada más...

Pasadas las 3:10 PM del viernes 11 de Diciembre, escuchamos por última vez el timbre de salida como alumnos octubrinos. Salimos disparados. Casi sin darnos cuenta de que el momento que alguna vez imaginamos durante los primeros días de la primaria había llegado. Cierto es que aún nos veríamos unos días más para los ensayos de graduación. Cierto es que nos pondríamos un par de veces más el uniforme (para la sesión de fotos del diploma de graduación y para la clausura). Pero nuestra vivencia con los compañeros en las aulas octubrinas, como alumnos octubrinos, había finalizado para siempre...

Escrito por Erwin Zarria