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Julio 23, 2000

 

Julio. Mes del aniversario patrio. Las calles lucen embanderadas, las escarapelas aparecen por doquier, y el patriotismo se respira por todos lados. Es así como resulta inevitable rememorar aquella época de los desfiles escolares...

Fueron tres los años en que participamos en este tipo de actividades. Obviamente, los tres últimos de nuestra etapa escolar. Y la mayoría de ustedes, como yo, recordarán que empezamos siendo un desastre en 1985, para terminar ganando el primer gallardete en la historia del colegio, allá por 1987. Esto último fue lo que nos permitió participar en el primer desfile escolar nacional realizado en el Campo de Marte. Allí ya no nos fue tan bien, pero igual salimos con la satisfacción de haber brindado lo mejor de nosotros. Aquella fue nuestra última marcha.

Sin embargo, es posible que los recuerdos vinculados a los desfiles no los lleven precisamente hasta aquella performance en vísperas de nuestro viaje de promoción; sino, más bien, a las antesalas de los desfiles realizados por el aniversario del distrito de Breña. Como olvidar la tradicional ubicación al lado de aquella pollería ubicada en la cuadra 2 de la Av. Arica, frente al colegio La Salle. Eran cuatro horas de estar en posición de descanso... mientras los profes nos veían. Luego, un relajo total. Dábamos vueltas por el lugar y socializábamos entre nosotros como en la mejor de las fiestas, mientras los que podían compraban algo de galletas y gaseosas. Después, con la aparición de quienes venían de participar en la ceremonia inicial (la banda, la escolta y, obviamente, Don Juan), venía el momento serio. La marcha hasta el estrado principal era en medio de insultos irreproducibles, los cuales tenían como objetivo bajarnos la moral. Y resultaban siendo todo lo contrario, ¿verdad?. Era en esos instantes cuando uno se sentía más octubrino que nunca. Y esto gracias a los muchachos de promociones anteriores que, precisamente en los momentos previos de socialización, nos habían transmitido sus experiencias pasadas. Así era como llegábamos al estrado; dando lo mejor de nosotros, para finalmente terminar retornando en formación hasta el colegio, en medio de reconocimientos espontáneos de los vecinos del distrito.

Que época aquella, ¿no es cierto?. Pensar que en esos días nos parecía aburrido el asunto de las marchas... y ahora resulta ser uno de nuestros principales tesoros memorables.

Bueno, es todo por el momento. Recuerden que en Agosto suele iniciarse la cuenta regresiva rumbo al aniversario de nuestra Alma Mater, así que estemos atentos a las actividades que han de llevarse a cabo en el mes de Octubre. ¿Tal vez una nueva Cena de ex-alumnos?. Eso esperamos. Muchos saludos para todos y...

¡Hasta la Próxima!.

Escrito por Erwin Zarria