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Diciembre 23, 2000

 

El mes de Diciembre siempre resultó un mes muy particular para todos nosotros. Pero, de manera muy pero muy especial, durante nuestra etapa escolar.

Sin lugar a dudas que una de las cosas más terribles que nos pasó a la gran mayoría fue la bendita tortura por la libreta de notas. ¿Quién no sufrió más de la cuenta durante las navidades a la espera de la clausura que vendría tan solo unos días después?. Aunque bueno, ya dije alguna vez que en realidad esto de la clausura tardía estaba bien, ya que nos permitía recibir estas fiestas con regalo relativamente asegurado; esto porque, de alguna u otra manera, podíamos hacernos los locos y decirle a nuestros padres que ¡por supuesto que no tengo ningún rojo!. Muchos se volvieron muy buenos actores gracias a esta situación...

También fueron clásicas, durante varios años de la primaria, las fiestas de fin de curso. La gente venía con ropa de calle, traía regalos para el intercambio de los mismos, y cosas así. Tan memorables fueron aquellas actividades que muchas de nuestras profesoras, cuando nos ven por ahí en la actualidad, de inmediato nos mencionan a Los Parchís, quienes estaban de moda cuando nosotros andábamos por quinto grado de primaria...

Otra cosa curiosa que recuerdo de estas épocas es la aventura de todas las promociones egresantes, cuando llegaba el famoso momento de firmar las camisas y blusas para el recuerdo. Y era toda una aventura, ya que en el colegio eso está absolutamente prohibido (o al menos lo estaba en nuestra época). ¿La razón?, pues que en esos días solía recopilarse ropa usada para donarla a la gente necesitada, y las autoridades del Plantel creían que era un desperdicio malograr las prendas con esos garabatos. En el caso de nuestra promo fue increible. El Teacher Tan se las ingenio para detectar todos los intentos posibles, llegando al punto de descubrir que los tirantes de la falda de Karina Díaz (por citar un ejemplo) estaban con las mencionadas firmas. Lo sorprendente fue que se dio cuenta a pesar que Karina traía ¡la chompa de colegio puesta!. Y con ella cayeron también un par de chicas más (que no recuerdo bien quienes eran). No supe nunca cómo llegaron a salir estas amigas del colegio esa tarde, ya que tengo entendido que las faldas fueron integradas al donativo de aquel año 1987...

En fin. Seguramente varios de ustedes recuerdan muchas más situaciones relacionadas con esta época. Y esperamos que sean buenas. En todo caso, cuando uno las mira en perspectiva, creo que de todas maneras se terminan convirtiendo en algo simpático; por más que algunas hayan sido ciertamente tortuosas en su momento, ¿no les parece?. Espero que sí.

Bueno, llegamos al momento de una nueva despedida. Pero no podemos hacerlo sin antes hacerles llegar nuestros mejores deseos por una muy ¡Feliz Navidad y Próspero Año 2001!. Esperamos que la pasen de lo mejor con sus seres queridos, y que el nuevo año les traiga paz y prosperidad. Un fuerte abrazo para todos y...

¡Hasta la Próxima!.

Escrito por Erwin Zarria