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Abril 23, 2000

 

En estos últimos días, con motivo de la reciente Semana Santa, se me dió por recordar a todas nuestras profesoras de Religión.

Si bien es cierto que fueron muchos los profesores que tuvimos la oportunidad de conocer en toda nuestra experiencia como alumnos octubrinos, fueron más bien pocas las relacionadas con el aspecto religioso.

¿No creen lo anterior?. Pues basta con recordar que durante la primaria fue toda una tradición tener como profesoras de Religión a las hermanas Raffo. Ambas facilmente pasaban los 50 años, pero igual se las ingeniaban para controlar nuestros arrebatos infantiles. Y bueno, como suele suceder en estos casos, una era más "brava" que la otra. Recuerdo a la de cabello blanco, realmente terrible. Nadie podía pestañear, porque sino terminaba castigado en la Dirección. Todo lo contrario era su hermana, aunque igual se hacía respetar.

El momento más importante de su participación educativa fue, claro está, la prolongada preparación para nuestra Primera Comunión. Ambas realizaron una gran labor, a pesar que no tenían una participación directa en la organización (aquel año, por esas cosas del destino, el colegio no coordinó la Primera Comunión de los alumnos en forma conjunta). Todos estuvimos muy bien aquel 8 de Diciembre de 1980.

La historia en la secundaria varió ligeramente. Dos fueron también nuestras profesoras, aunque ellas no eran hermanas. Hablo, como bien podrán recordar, de la inolvidable Sra. Sara Berrú y de la Srta. María Victoria Balcazar. Ambas eran muy buenas personas, pero cuando se ponían serias todos sabíamos que debíamos mantenernos en línea.

La nota más destacada de la Señora Berrú fue la preparación que nos dió con miras a la visita del Papa en 1985. Logró que todos nos aprendiéramos la kilométrica oración que alguna persona poco práctica de la iglesia escribió para la ocasión, lo cual de seguro fue motivo de orgullo para ella durante mucho tiempo.

La Señorita Balcazar, por su parte, tuvo su momento más importante en Quinto de Secundaria. La recordada "Monja" (así le decíamos de cariño) fue la que se encargó de prepararnos para nuestra Confirmación, logrando que todos luciéramos como unos angelitos aquel 4 de Diciembre de 1987, en una iglesia del Distrito de San Miguel.

Una vez egresados de las aulas octubrinas, nunca supimos más de ellas. Pero igual, estén donde estén, esperamos que todas se encuentren de lo mejor, y que Dios les siga permitiendo encaminar a muchos más jóvenes cristianos de nuestro país.

Bueno, me tengo que despedir. Pero antes de hacerlo quiero invitarlos a todos ustedes para que el próximo mes no dejen de visitarnos. El 14 de Mayo estaremos cumpliendo nuestro segundo aniversario en la red de redes, y esperamos poder presentarles un material acorde con la ocasión. Un gran abrazo para todos y...

¡Hasta la Próxima!.

Escrito por Erwin Zarria