Editorial

Enero 31, 2018

 

Hace unos días se graduó una nueva generación de ex-alumnos octubrinos. Con ellos, ya somos 52 promociones egresadas de nuestra Alma Mater.

La primera promoción del Diez de Octubre egresó en 1966, pero la historia del primer colegio chino de América va mucho más atrás. En 1924 se fundó el Chung Wa (Escuela China) en una tradicional calle del centro de Lima. Años después, en 1935, se fundó el San Min (Escuela el Progreso). Ambos marcharon como colegios independientes hasta 1962, cuando se fusionaron. Lamentablemente, con esta fusión, el historial de las antiguas promociones ha quedado prácticamente en el olvido.

Si bien es cierto que los actores principales de una institución educativa son sus alumnos, sus profesores y su parte administrativa, lo son también sus ex-alumnos. Más aún con el correr de los años, cuando el número de ellos se va incrementando, al punto de convertirse en referentes para la comunidad en general.

A pesar del peso que adquirió el Diez de Octubre en la colectividad durante los años 70 y 80, el movimiento de ex-alumnos fue prácticamentemente nulo. Peor aún durante gran parte de los 90, cuando el colegio pasó por una durísima etapa de reducción de alumnado a raíz de la crisis económica de finales de los años 80. Aquella etapa se vió finalmente superada a finales de los años 90, coincidiendo con el 75° Aniversario del colegio en 1999. Dicho momento feliz se vió coronado con la primera gran convocatoria de ex-alumnos, que derivó en la Primera Fiesta de Reencuentro de Ex-Alumnos Octubrinos. Curiosamente, un año antes (1998) apareció en internet esta página de ex-alumnos (Octubrinos 87), la cual tuvo buena acogida a todo nivel; al punto que nos gusta creer que parte de ese entusiasmo contribuyó a lo que vino al año siguiente...

Fue a raíz del rotundo éxito de la Fiesta de 1999 que se instauró la Fiesta de Confraternidad Octubrina, la cual en la práctica se convirtió en la fiesta anual de reencuentro de ex-alumnos octubrinos. Aquellos momentos de celebración eran muy esperados todos los años, aún cuando no siempre se lograba llenar el aforo habilitado. Fue en esos tiempos que la asociación de ex-alumnos octubrinos estuvo muy cerca de concretarse...

Lamentablemente, con el paso de los años, esta actividad empezó a caer en la rutina. Al punto que empezaron los reclamos sobre la organización. De haber sido una fiesta con cena y orquesta de primer nivel, terminó convirtiéndose en una fiesta donde el colegio aceptaba ceder sus instalaciones una noche al año para que los ex-alumnos se reunan en su alma mater, sin participación directa de las autoridades del colegio durante el evento, lo cual le fue quitando nivel y calor a la celebración.

Como resultado de todo esto, renacieron viejos chismes y resentimientos a todo nivel. En este punto quiero resaltar que yo, como la gran mayoría de octubrinos, crecí y egresé del Diez de Octubre sin tener idea alguna de cómo funcionaba la parte administrativa del colegio. No tenía tampoco por qué saberlo. Pero hay otros ex-alumnos que dicen saber algo más que el común de nosotros. ¿Qué será cierto? ¿Qué no? Realmente no lo se, y a estas alturas de mi vida no estoy seguro de querer saberlo.

Los reencuentros de ex-alumnos en el colegio se suspendieron en el 2015. Desde entonces se han convertido en una actividad realizada de manera particular por los mismos ex-alumnos; cada año con sede distinta, pero con una acogida cada vez mayor. Somos un grupo entusiasta, preparado y consolidado, que no se olvida de sus raices. Con compañeros que inclusive ya han cumplido sus Bodas de Oro, pero que no despiertan en el colegio ni el más mínimo entusiasmo. Entonces, me pregunto yo: ¿Por qué el colegio no se da cuenta de esto? ¿Por qué no nos convoca nuevamente como lo hicieron en 1999? Esta vez no para realizar una fiesta, sino para un gran conversatorio. Una gran noche donde todos retornemos al colegio y hablemos de lo que fue, es y será. ¡Ya es tiempo! Nada de política. Solo temas académicos. Por que, al fin y al cabo, eso es el Diez de Octubre: Una institución educativa. A pesar de que algunos digan que siempre fue un negocio. No señores, me resisto a creerlo. Estoy seguro de que pronto volveremos a nuestra Alma Mater para demostrarlo. Y para contribuir en su consolidación rumbo al centenario en el 2024. Un abrazo y...

¡Hasta la Próxima!.

Escrito por Erwin Zarria